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Niños con temperamento difícil


Que no hay dos niños iguales es algo que todos tenemos claro, ni siquiera dentro de una familia hay dos hijos iguales. Y una de las características que más suelen diferenciar a los niños es su temperamento.

El temperamento en los niños puede ser fácil, difícil y lento. En nuestro sitio ponemos el foco en niños con temperamento difícil.

Cuando hablamos de temperamento nos estamos refiriendo a "una serie de disposiciones individuales biológicamente determinadas que son relativamente consistentes a lo largo del tiempo" (Rothbart y Bates, 1998) y modulan la expresión de las emociones, la sociabilidad y la actividad.

Aunque el temperamento tiene una base heredada genéticamente, el entorno físico y social del niño influye de manera clara y la expresión del mismo. Es decir, las características de los padres, cuidadores, de las experiencias sociales el niño pueden modificar ese temperamento innato del niños.

Estos rasgos o temperamento son visibles desde el primer momento en la vida del bebé, pero que sea algo que se ve desde "el principio" no significa que vaya a ser así siempre. El temperamento es una cualidad que tiene varias dimensiones, que pueden verse desde bebés, y que cambian y varían a lo largo del tiempo según:

  • El nivel de actividad del niño.
  • El umbral de respuesta o sensibilidad, es decir, el grado de estimulación que necesita para provocar una respuesta en el niño. Hay niños que ante un cambio en la luz ambiental se despiertan o se asustan y otro que no se dan cuenta.
  • Intensidad de las respuestas del bebé.
  • Facilidad o dificultad con la que los bebés se adaptan a los cambios del entorno.
  • Capacidad de atención o tiempo que dedican a una actividad. Hay niños que se quedan mirando un juguete mucho tiempo y otros sin embargo parece no se interesan demasiado.
  • El ritmo o regularidad de sus actividades vitales, ( sueño, comer, etc...)
  • El grado en el que los bebés aceptan y toleran lo desconocido.
  • EL carácter o tendencia a reaccionar ante el mundo de forma ya sea principalmente positiva o negativa.

Según estas dimensiones podemos establecer tres tipos de bebés según su temperamento:

  • Bebés de temperamento fácil
  • Bebés de temperamento difícil
  • Bebés de temperamento lento.

Probablemente los bebés y niños que más "quebraderos" de cabeza nos dan son los bebés de temperamento difícil.

Las características de estos bebés, según las dimensiones que antes hemos citado serían:

  • Niños con ciclos irregulares de alimentación, sueño y evacuación.
  • Su umbral de sensibilidad podemos decir que es muy bajo, el más mínimo cambio de luz o un ruido ligero, por ejemplo, puede afectarles, (alta reactividad)
  • Respuesta negativa ante situaciones nuevas o desconocidas. Les cuesta adaptarse a los cambios y reaccionan mal ante ellos. Su adaptación al cambio se produce de forma lenta: requiere tiempo para acostumbrarse a nuevas comidas, entornos, o para aceptar a personas que no sean sus cuidadores habituales.
  • Son inquietos y movidos.
  • Sus reacciones emocionales son muy intensas, y son difíciles de calmar y tienen dificultades para calmarse ellos mismos, (dificultades de autorregulación)
  • Requieren mucha atención por parte de los padres.

El temperamento del bebé va a influir mucho en cómo el entorno se relacione con él, es decir, un bebé fácil, entrañable, y tranquilo llamará más la atención y generará más reacciones sociales que el niño difícil y con reacciones más extremas. Así mismo, niños con temperamento difícil, son más propensos a presentar más problemas de conducta que niños fáciles. Pero como decíamos al principio, el temperamento no es determinante en sí mismo, y un papel fundamental en la modulación de este rasgo son las pautas de crianza y cómo el medio en el que vive y se desenvuelve se relaciona con él.

Respecto a las pautas educativas y de crianza en niños con temperamento difícil, (en general con cualquier niños), lo fundamental es saber adaptarnos a este tipo de niños, y saber qué les podemos pedir y cómo, y que no. Es decir, el tipo de interacción que tengamos con el niño va a ser crucial en su desarrollo actual y posterior.

Si ante estos niños somos excesivamente estrictos y rígidos, difícilmente "suavizaremos" su temperamento, sin embargo un niño difícil puede sufrir un cambio positivo en sus cualidades, si por ejemplo, somos más flexibles con ellos, o damos respuestas más pacientes, tolerantes y comprensivas ante sus demandas. Hay que saber adaptarse a ellos y a sus características, que no significa ceder ante todas sus demandas, pero sí saber responder adecuadamente a ellas.

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